Aún recuerdo la primera vez que
te vi, cuando te tome de la mano, y en mi corazón escuche latir, que contigo el
resto de mi existencia quería vivir.
Podría jurar que cada noche
puedo sentir que en mi cama que estas a mi lado, y que puedo verte junto a mí,
como la primera vez que estuve junto a ti.
Sé que nuestro amor tal vez
mañana pueda morir, pero nunca podrán arrebatarme ese sentimiento y obligarme a
mentir acerca de todo nuestro romance, aunque ante los ojos de los demás solo
seamos amantes.
Donde quiera que voy, sigo
esperándote a ti, con la esperanza de poder sanar todas tus heridas, con el
sueño que nunca por el teléfono te escuche arrepentida de toda esta historia,
porque Dios sabe que este amor que siento por ti, nunca tu podrás librarte.
Eres tú la única que me da esa
paz que necesito y añoro, porque eres la única por la cual cada noche ante la
luna lloro, porque en esta vida nada vale si no estás conmigo, tu mi único
tesoro.
Tal vez no pienses que no soy el
hombre para ti, ese alguien que no pueda cumplir todo lo que te prometí, pero
te aseguro que soy el único hombre que por verte sonreír podría morir.
Cada noche le pregunto a Dios
como puedo hacerte ver que lo que sientes no solo es querer, porque al igual
que yo te amo, tú me amas también, que aunque nuestro futuro sea duro, por
alégrate el día sacrificaría mi felicidad también.
Tantos recuerdos se vienen a mi
mente, y en cada llamada tuya mi rostro se sonroja.
Y solo pienso en escribirte mil
poemas, aunque no sea un experto en enamorarte como lo haría tu artista
favorito, Ricardo Arjona.
Sé que piensas que lo correcto
es que te deje ir, que deje de darte atención, y que quizás te intente mentir.
Pero sé que en el fondo de tu corazón, conmigo el resto de tu vida quieres vivir.
No quiero esperar hasta estar en
el cielo para estar contigo, quiero estar a tu lado en el presente. Hacerte mi
princesa, la razón de mi vida, y demostrarte que las diferencias que nos
apartan no son una excusa para separarnos. Porque mi único sueño en esta vida
es verte dormida a mi lado por el resto de nuestros días, y poder despertar
enamorados cada sol naciente.
José R
Ábrego B.