Aun no acepto tu ausencia, yo te
quiero a ti.
Aun no entiendo todo esto que
sucede, si te amo y tú a mí.
Porque la soledad me azota con
su látigo de sufrimiento que al pasar cada segundo en el reloj, desaparecen mis ganas de vivir.
Te amo más que al cielo, solo
respiro aquí, en este mundo, esperando el momento que vuelvas a mi.
Solo necesito abrazarte, que me
rodee tu aroma al verte venir solo deseo volverte a sentir.
Cada letra que escribo me da
mucho miedo, porque piensas que me haces daño y derramando lagrimas mientras
duermo, veo como poco a poco te alejas, sabiendo que aún tengo mi última
esperanza, que recuerdes nuestros sentimientos, las risas y los besos; mientras
le ruego a Dios cada día que vuelvas a casa.
Nunca pensé que los hombres
lloraran, hasta que vi mi reflejo el espejo, recordando mis sentimientos, y
todos los bellos recuerdos, cuando tú al oído me decías te quiero.
Y soñar cada instante, ver a
nuestros hijos creciendo, ver todo de un punto paralelo, estar felices juntos
sonriendo, en vez de vivir sufriendo.
No quiero que te marches, no
vallas nunca a ninguna parte.
Que nada, ni nadie podrá entrar
a este corazón, porque solo a ti jure la llave entregarle.
Enamorarte de nuevo es mi plan
para demostrarte día tras día, que tú eres mi media mitad, que soy yo el único
hombre del planeta que prefiere sufrir en silencio a volver a verte llorar.
Porque sabes que te amo tanto,
que sería incapaz de abandonarte en esta intemperie. Y más que nadie tú sabes
que ni en 32 días, ni nunca te intentaría lastimar, sobre explicando que nunca
te dejare de amar.
José R
Ábrego B.