lunes, 7 de enero de 2013

VIDA DE RECUERDOS


No pensé volver a sentir este sentimiento, no pensé volver a pedir un minuto de silencio por mi alma que nuevamente se vuelve a marchar.
Después de continuar caminando en medio del desierto, haciéndome amigo de la soledad, me he dado cuenta que las estrellas ya han dejado de brillar, mientras que la luna va dictándole sentencia a mi corazón, al acercarse la hora de que mis esperanzas dejen de respirar.

Ha sido muy absurdo buscar la paz donde siempre estuvo la tempestad, buscar la luz donde siempre reino la oscuridad.
Seguir adelante sonriendo sabiendo que donde me dirigía solo había llanto y penumbra, donde nunca amanecería, donde solamente existen sombras.

Es verdad, ha sido muy difícil olvidar, tus besos, tus caricias y tu amar.
Creo que es el momento de dejar de pensar todos aquellas momentos que el aire me hacían flotar, intentar levantar la cabeza y de el laberinto de tus recuerdos poder escapar.

Creo que mi destino es emprender este viaje solo a lo desconocido.
Sé que algún día volveré a verte, pero tendré que aceptar que todo está perdido.
Es triste entender que aunque te amara con toda mi vida, y demostrarte que por ti mi alma respira.
Pero es más triste recordar aquella noche que no dijiste no somos nosotros, es el destino.

Te escribí mil cartas, mil poemas, recordándote todo lo que habíamos vivido.
Suplicándote que no me abandonaras, que no quería mi vida, si no la vivía contigo.

Tantas cosas vienen a mi mente, al abrir ese viejo baúl lleno de recuerdos que vivimos juntos; Nuestro primer intercambio de mirada, nuestro primer beso, nuestra primera pelea por celos.
De repente me ataca la ansiedad y empiezo a llorar como un niño al encontrar aun debajo de mi cama, cubierta de polvo, esa vieja escalera que construí para poder,  juntos algún día tocar el cielo.

Solo quiero que sepas que nunca seré tu enemigo o tal vez un desconocido, porque siempre en mi corazón y mi mente estarás conmigo.

Ya la esperanza la he perdido y a veces me pregunto porque aun respiro, hasta el punto que a veces los recuerdos no son suficientes.
Pero creo que serán lo único que en esta soledad me mantendrán vivo.


José R. Ábrego B.