No, un par de letras que causan
en las personas las ganas de morir.
La típica frase que utiliza todo
el mundo para decir que llego el fin.
Pero yo al escucharla de tu
boca, soy feliz, porque solo la escucho cuando me abrazas y no me dejas ir.
Debajo de la lluvia yo me
enamore de ti, y de solo recordarlo siento mariposas dentro de mí.
Cuando estoy contigo todo se
detiene, el tiempo, las nubes, la tierra deja de girar. Pero al ver que llega
la hora que te debes marchar, como una rosa bajo el sol, mi alegría se comienza
a marchitar.
Viaje del ártico al polo sur,
buscando ese amor verdadero pero nunca pensé que bajo una choza de cristal
encontraría a la persona que le juraría regalar el cielo entero.
Escucho personas que ya no creen
en el amor, que han sufrido y que tienen miedo de volver a sentir dolor.
En ese instante pienso y
reacciono y les digo que nunca dejen de soñar, que pueden encontrar a la
persona que le puede secar todas esas lagrimas que han ahogado y llevado esa
ilusión al olvido, y que en cualquier momento podrían encontrar a un alma dulce
que les dé a su corazón calor.
Soy un sobreviviente de la
desesperación, soy el sobreviviente de la desilusión.
Un alma perdida que al fin
encontró su milagro.
Que al fin encontró una mano que
pueda tomar.
Volviéndome, tu ese alguien.
El mortal que por ti
reencarnaría mil veces, porque nunca te dejaría de amar. Por toda nuestra
eternidad.
José R. Ábrego B.
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