Después de
tantos días sin soñar, sentí estar en tus brazos, de nuevo, una vez más. Nunca pensé
encontrarte en el momento que menos pensaba. Encontrarte a ti, la sirena que
siempre imagine.
Perdóname por
ser tan sincero y directo, pero es que al estar contigo, mis sentimientos son
tantos que primero los digo y luego los pienso.
El sol estaba
en la mitad del cielo, recuerdo muy bien ese día. Que nunca pensé que llegaría la
persona que llenaría mi corazón de alegría.
La soledad me había
condenado a mil años de exilio, y de la felicidad tener un total destierro. Pero
estas sensaciones tan extrañas, me han hecho sonreír hasta llenar de vida mi ilusión,
y me has dado una nueva razón para que siga palpitando mi corazón.
No se cuando caíste
y en que momento en mi corazón te metiste.
Lo que me
importa es que desde el cielo la felicidad me devolviste.
Aunque aun no
estamos juntos, y no pueda tomarte de la mano. Mi consuelo es que desde la
distancia, aun tengo la esperanza de poder ser feliz a tu lado.
Al fin
descifro el mensaje que me envió el corazón aquella noche mientras te abrazaba.
Que eres la misión de mi vida. La luz que me ilumino en la oscuridad de la tristeza.
Eres el lucero
que veo al atardecer cada verano. Eres tú mi verdadera ilusión, La Estrella que
Amo.
José R. Ábrego B.
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