Estaba
seguro que mis días de hoy en adelante volverían una eterna monotonía.
Entonces
al mover las cortinas y abrir las ventanas, mi habitación instantáneamente
quedo llena de luz y amor. Eras tú la que desde el cielo me mirabas, transformada
en sol, acabando mis tristezas y mis noches que la oscuridad hacia eterna.
Cada cruz en el calendario son
los días que pase deseando estar contigo, soñándote despierto y amándote
dormido.
Sintiendo muchas cosas al
escuchar tu voz al oído, diciéndome que me quieres contigo.
Las horas se volvieron minutos y
los minutos en segundos, porque no me di cuenta, cuando me enamore de ti.
Tal vez no pueda darte un
castillo, el auto del año o un diamante brillante como la luz incrustado en un
dorado anillo, pero si mi amor eterno y mis ojos que para ti siempre serian
estrellas con su brillo, y caminar de la mano bajo la luna siempre con mis
bolsillos llenos de cariño.
Es cierto que no estamos juntos
siempre, y la distancia podría ser el factor que afecte nuestro amor
lentamente.
Pero nunca lo permitiré, porque
te lo prometí y más aun sabiendo que llevas nuestro amor en tu vientre.
Muchos obstáculos tenemos para
alcanzar nuestra felicidad, pero estoy seguro que son pruebas de Dios para
probar si somos dignos de encontrar en ambos la unidad y el amor, lo que hace
que seas completamente dueña de mi corazón.
Espero, guardes este poema y lo
recuerdes por siempre como a la persona que te lo escribió.
Al mortal ilusionado que soñaba
en poder al entregarte sus esperanzas y su ilusión.
Sabemos que discutir no es sano.
Porque al final del día recuerdo
que no puedo enojarme contigo, porque eres la única persona que veo conmigo en
el futuro.
Tú la princesa del sol, la
estrella que amo.
José R Ábrego B.
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