En medio de un día gris, hay una luz que ilumina
mi existir, aunque me ahogue en el temor de no volver a verla nunca más, con un
recuerdo que me hace feliz, con el cual, tan solo volver a ese segundo donde te
vi sonreír, encontraría la razón para poder vivir.
Eres un deseo que a una estrella le rogué,
llenando de calor mi corazón, como un nuevo amanecer.
Hace años
te soñé, mi amor, donde el cielo me daba un ángel, para darle todo lo que hay
en mí, volviéndote mi razón de existir.
Rodeado de miedo y temor al atreverme a
escribirte estos versos improvisados, porque a medida que lo hago, poco a poco
voy imaginando caminar por todo el mundo, tomados de la mano.
La distancia no es factor, ni el tiempo un
pretexto, porque con un beso tuyo, la distancia se desaparece, y el reloj se
reinicia a cero.
Espero el momento de volverte a mirar, con este
poema verte suspirar, esperando que a medida de cada frase, despacito te logre
enamorar.
Eres la razón para volver a ver la esperanza en
el amor.
Eres tu la bella durmiente que con tu dulce
silencio me va enseñando el camino.
Que anhelo, haciéndome creer cada amanecer, que
esta historia de apoyarte, mimarte y amarte estaba escrita, y que hacerte feliz
es mi destino.
José
R Ábrego B.
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