Acaricie la luna a media noche, conté las estrellas hasta el infinito.
Busque la cura al dolor, pero solo encontré más dolor y una felicidad
que poco a poco por la duda se vuelve un mito.
Como poder devolverte la seguridad de tu sonrisa, como hacer para poder
salir de esta burbuja de penumbras, y volver a sentir en tus brazos la brisa.
Como gritar, cuando mi voz va muriendo, y paso a paso la tristeza me
hechiza.
Como no dejar salir nuevamente otra lagrima en la misma cama, como
evitar pedirle de nuevo consejos a mi almohada.
Sabiendo que cada mañana, quisiera verte despertar a mi lado enamorada.
Sabes que no te hare sufrir, que solo te hare sentir mi amor. Pero de
pronto me desespero porque se me va
acabando la tinta para escribirte cada noche que eres la dueña de mis sueños.
Miro fijo a este oscuro cielo y le grito a Dios, pidiéndole que me dé
respuestas a toda esta situación, porque solo quiero que vuelvas por favor.
Me duele ver, que ya no estas, con el miedo a perderte para siempre,
con la incertidumbre; y de repente me pregunto, que haces en este instante, si
te diste por vencida a un nosotros.
Con el corazón destrozado, te vengo a decir que tengo pánico de dormir.
Porque tengo temor en mi alma de que mañana nuestra linda historia,
se torne gris.
Nuevamente vuelvo a ver el sol salir, mientras que una brisa fría va
congelando mis huesos, pero al instante brilla una tenue luz de esperanza en mi
interior, de que volveré a sentir el calor de tus besos.
No pido que seamos perfectos, pero como hombre hoy te digo que me
enamore de tu sonrisa, tu mirada y tus defectos.
Solo te pido que luchemos juntos, que tengo todo y a la vez nada porque
eres tú mi mundo.
No quiero presionarte para que no
te vallas, ni obligar a tu corazón a quererme, solo quiero que tengas
presente que tengo mi vida para amar, pero sin ti en ella es como si no tuviera
nada.
Sabes que no tengo una luna o una estrella para darte, pero si ten
presente siempre esto, que te amo, y siempre voy a amarte, hasta que mi corazón
se detenga.
Y ten por seguro, que donde quiera que este, de mi corazón siempre serás
la dueña.
No existen palabras en este mundo tan profundas, ni tinta tan pura para
definir lo que siento, al saber que tu amor está ausente.
Así que tendrá que
ser suficiente una lagrima de mi corazón, para escribir dos palabras para despedirme.
Solo vuelve.
José
R Ábrego B.
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