Como pasa el tiempo y
pensar que ayer no te conocía, no había nada que decir, solo una mirada que
hacia sonreír.
Aprendiendo a soportar esta situación, de dolor y resignación, escribiendo cada noche al contar cada estrella en este viejo balcón.
Aprendiendo a soportar esta situación, de dolor y resignación, escribiendo cada noche al contar cada estrella en este viejo balcón.
No puedo dejar de pensar, dejar de extrañar, sentir que podía amar.
Pero el destino me ha cortado las alas, solo puedo soportar estas horas malas.
Al fin veo en el cielo tus ojos brillar, al escuchar la luna cantar, enamorado en este velero con un rumbo sin final.
En mi ventana veo pasar una estrella fugaz, que en mi mente va marcando cada instante que compartimos, provocando comparaciones en mi corazón acerca de lo que somos y lo que fuimos.
Que hubiese pasado si ese beso de sueños fuese llegado antes, una pregunta que no puedo contestar por ser un cobarde.
Abrazo mi almohada, mi mente alucina y mi corazón pregunta y si fuera ella, aquel ángel que brilla como estrella.
Dicen que el amor lo borra el alcohol, pero me he dado cuenta que no puedo borrarlo aunque quiera, porque seria como si la tierra no tuviera al sol.
Cada noche que vuelvo a aferrarme a la tinta, el único don que tengo para dibujar mis sentimientos en papel con prisa, tan rápido como las sensación que me haces sentir con un te amo, ese cálido amor, como en verano es la brisa.
Esquivando la angustia que esta tan cerca de mi, tratando de que esta soledad no me pueda afligir.
Aferrado a los recuerdos y las memorias, amándote y sufriéndote al nivel que de tan solo recordar mi alma llora, ojala puedas algún día comprender lo que siento, y puedas hacer algo más, que brindarme solo tu amistad.
Me niego a estar aquí en esta habitación helada sin ti.
Gritándole a Dios
que me ponga a prueba ante tus ojos, para que puedas ver en este instante que
por tu amor y cariño yo estoy dispuesto a morir.
Como duele tenerte lejos, amándote aunque tu corazón sea ajeno.
Tratándote de enamorar, dispuesto a hacerte creer al despertar cada día, pudiendo sentir que para los dos, los 365 días de año sean 14 de febrero.
José R. Ábrego B.
No hay comentarios:
Publicar un comentario