sábado, 7 de abril de 2012

CUANDO SE PIERDE LA ILUSIÓN


Me siento nuevamente frente a una hoja de papel arrugada por el tiempo y un bolígrafo sin tinta, solo pienso en tu rostro que en este verso me inspira… y con eso puedo escribir un pedazo de mi vida.

No creo que sea gran cosa, como aquella vez que vimos volar las mariposas, o el día que te regale la primera rosa.
Pero en mi pecho guardo el dolor que escribo en esta improvisada prosa.
No se si la leerás, no se si la entenderás, pero en esta lagrima convertida en letra. Esta lo que un día fue, el amor del cual nos hablo aquel viejo profeta.
Nunca tuve miedo en enamorarme de ti, pero solo le temí a que aquel día que nos dijéramos adiós, llegara y nos dijéramos que nuestra ilusión llegara hasta aquí.

En una película tonta un hombre dijo que el valor es muy diferente al precio, y solo con este dolor y sacrificio llegue a entender eso… no se que hice mal, no se en que falle.
Pero quiero que lleves en tu mente que en el momento que estuvimos juntos siempre te ame.

A veces pienso si fui yo. O que simplemente no fue como se imagino, nuestro amor unido por un fuego lleno de sentimiento y pasión, pero no creo que exista otro hombre que te ame, como lo hice yo.

Te dije muchas veces que. Hasta ya no respirar, yo te iba a amar, pero en esta soledad ya no tengo que amar, y ya no tengo aire con el cual respirar.
Tal vez sea un tonto escribiendo esto, tal vez sea un idiota por escribir todo esto, pero solo quiero que pienses todo lo malo que no nos hizo creer en nuestro amor.
Tal ves este verso no era de dolor, tal ves era de amor. Pero solo te digo algo, cuídate, te  quiero princesa y no te preocupes que por todo el dolor que me causaste, no te guardo rencor.
          
  José Reynaldo Ábrego. B.

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