Recostado
en la playa, te escribo estas palabras, al observar las estrellas caer.
Todo
se hace opaco, el cielo se nubla, ya no es lo mismo al ver el atardecer.
Triste
y sombríos son mis días, creo que volvió la dolorosa monotonía.
Antes
de conocerte, sentía que mi vida era una obra teatral, y que yo era el triste
corazón adolorido que poco a poco iba muriendo, aquel que de su corazón tenia
el amor como una fantasía.
Pero
al estar a tu lado esa fantasía se convierte en felicidad y alegría.
Sinceramente
siento el verdadero amor contigo, eres de mi canción el sentimiento, eres la
llama que dentro de mí va en aumento, eres la única persona que en mi corazón
siento.
Pero
esta espada tiene doble filo, y temo que tal vez ya te hallas ido.
Sé
que contigo todo es fabuloso y bello, el sol cada día brilla y el cielo es más
cielo, al escuchar tu voz de ángel y recordar tu sonrisa, siento que todo se
detiene porque eres tú mi princesa que con un beso me hechiza.
Creo
que has notado que de ti estoy enamorado, y te lo digo con toda sinceridad,
para que no tengas duda de que nunca te dejaré de amar.
Estoy
consiente que este poema tal vez no te haga cambiar de opinión, pero creo que
por la circunstancias no tengo otra opción.
En
realidad quiero que sepas que al gritar al cielo que te extraño y te quiero, que eres la persona que me ayudo
a reconstruir mi destrozado y moribundo corazón, a lo único que le temo es que
al decirte que te amo y darte mi corazón, no estés ahí y tenga que aceptar que
es otra Eterna Ilusión.
José Ábrego B.
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