sábado, 7 de abril de 2012

LA ALICIA DE MI PAIS DE MARAVILLAS



Una noche, mil estrellas, un cometa, mil centellas.
Aunque no crea que piense en ella, aunque en el cielo no estén las estrellas, despierto con tu foto en mi mente, aceptando que mi corazón solo la quiere a ella.
Seguro estoy que en esta vida nadie es de fiar, pero aunque pasen millones de años, a ella nunca le dejare de amar.
La distancia me golpea el alma y me da mucho pesar, pero pasan las horas, y al ver  el atardecer desde mi ventana, no te dejo de extrañar.
No te conozco, y espero verte pronto, porque al escuchar tu voz por el teléfono al corazón lo exhorto a que no te deje de amar.
Pasa el tiempo y por cada momento, mi alma comienza a gritar y  reclamar que para existir, asegura que mi corazón no puede palpitar.
Mientras mi mente tiene un letrero que tiene tu nombre, pero el orgullo dice que puede vivir aunque finja de ti no necesitar.
En esta noche de tu ausencia te vengo a confesar, en ti no dejo de pensar cuando escucho una canción.
Que decía que no tengas miedo porque yo seria incapaz de romper tu corazón.
Eres el país de mis maravillas y eso lo tengo presente, aunque en realidad al no concerté, amarte suene incoherente
Grito que te extraño hasta quedar afónico.
Pero aunque la vida me deje sin voz, seguiré gritando a los cuatro vientos, mi vida, te extraño y eres mi más preciado tesoro, eres mi sueño hecho realidad, mi diccionario dice tu nombre como de alegría un sinónimo. Simplemente eres mi amor platónico. 

José R. Ábrego B.

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