En
momentos como estos no tengo nada en la mente, solo tengo en mi hombro el brazo
de la soledad.
Recuerdo
aquellas noches que compartimos el mismo aire y rozamos nuestra piel.
No
se si esto sea bueno para ti o para mi, pero es la única forma de desahogarme
porque una ves me dijeron que los hombres no lloran, pero de tantas veces que
me han dolido tus acciones no tengo lagrimas, no tengo llanto, no tengo dolor.
No
diré que no recuerdo tus manos tocando mi piel, porque en mis sueños siento que
me tocas, y solo me pregunto será ella, vendrá por mi o simplemente digo te amo
mi cielo, acompáñame a estar solo. Cuantas veces te dije te extraño, al igual
que un te amo, pero ya me duele decir todo esto, no quiero sufrir mas por
favor, todo los días le pido a dios que me de fuerzas para vencer este dolor
que me agobia día a día, tal ves no soy el mejor, tal ves no soy el que
conquisto tu corazón, pero puedo asegurar que soy el único que te amo.
Se
que no me creerás que estoy llorando o que del dolor mi alma esta gritando,
pero solo tengo ganas de morir a ver si en el otro mundo esta gran herida se me
valla sanando.
Recuerdo
aquellos cuentos de andas que te contaba, que tendríamos dos hijos, que te llevaría
a donde quisieras pero te digo algo.
En
realidad me doy cuenta que solo mi imaginación mezclada con mi ilusión de que
me amaras era.
Una
noche te pregunte si me avías visto llorar y me dijiste que no.
Pero
solo mi almohada sabe las lágrimas que derramaba por tu amor.
Y
hoy día le pido a dios llorando Dios mío por favor bórrame la memoria
desaparece de la tierra, Pero no la quiero amar mas.
Te
lo ruego Dios mío, este dolor de imaginar que estoy enamorado solo me va a
matar.
Sabes
solo he escrito esos poemas no por dolor, no por rencor, ni odio.
Solo
quiero que me abrases y me digas, te amo y que pueda confiar en ti.
Porque
no se que podría ser de mi, Toda una vida sin ti.
Me
imagine a los dos casados, enamorados en un altar, pero parece que nunca se
realizara mi gran sueño contigo, porque. Solo lo sabes tú, ya no es problema
del destino.
Un
martes en mi casa, me acosté en mi cama, y te sentí, no se porque, pero sentí
que tu mano tocaba mi piel.
No
te miento lo juro por mi vida, y que me castigue dios si es mentira y que me haga
pagar esa mentira con un dolor eterno pero, esa misma tarde me vino al cuerpo
un escalofríos terrible, no se porque, no se como, pero solo sentí en mi mente y mi corazón con
un pensamiento atento. Tu mano me toca la piel, pero esta en otro cuerpo.
José R Ábrego B.
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